Shhh

Me veo clarito en el perro huesudo que olfatea las banquetas,
en el sol tras las nubes, en las páginas rotas.
Camino junto a un inmenso silencio.
Hago como que sé lo que pienso,
finjo que me asombro, finjo mi sudor y lo rígido de mis huesos.
Traigo astillas de su pelo y escucho el eco de una risa como una bomba de tiempo.
La sobrevivo en un fuego lento.
Hablo puros hoyos y puros huecos.
Pero lo peor, lo peor, 
es este escalofrío
de que el peso de su cuerpo, irremediablemente, se me va desvaneciendo.


Me veo clarito en la pierna que le falta al limosnero.

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