Poemas de Margarito Ledesma

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Amigos míos, ahí les dejo estas joyas: poemas que no son poemas pero que quieren tanto el serlo que terminan siéndolo. Nosotros nos escapamos estos días a la playa, no claudiquen. Nos comunicamos a la vuelta. Un abrazo.

Yeyo.












Is there anybody at home?

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Llegué. Toqué la puerta. Nadie contestó. Opté por entrar. Todo vacío. El eco era la única respuesta. Luego dicen que soy neuras, que se debe dejar a su paso esto del blog y blablabla. De acuerdo.

No sé si alguien leerá esto. No sé si la sesión ordinaria en La Enramada se llevará a cabo ni si acaso importe que lo diga: ahí estaré para comer. Se apunta quien quiera. Ya con esta me despido del blog. Bye.

HOMENAJE AL CET

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Por la presente, amiguitos, quiero hacerles una invitación. Se trata del Cet, también conocido como Net, Nexces, Nezahualpóyotl y varias acepciones más. ¿Quién no se ha quedado "trancido" de sorpresa con sus aforismos, soltados al azar, como si se le cayeran cual frutas maduras?


Con Ogarrio, quien considera a nuestro cachalote un filósofo del instante, hemos pensado en hacer una recopilación de sus (repito) aforismos, puntadas, jaladas o lo que quieran. Algunos de esos desvaríos son como para ruborizar al más alburareo, por ello recomiendo no contribuir a esta sumatoria cetacea con semejantes barbaridades (festejables en privado). Ayer le escuché uno que me dejó atónito. Es impublicable.

Recuerden que incluso La Jornada puso uno de sus gritos (éste no fue aforismo) en primera plana. Fue cuando Sabina nos visitó, se fue la luz, el español pidió unos momentos para volver a la tocada y ¿qué dijo el Cet con su nada modulada voz? Se los recuerdo: "¡Si te he esperado toda la vida... te puedo esperar unos minutos!" Tal exclamación fue de primer plana. Nomás.

O sea... que si les interesa, pongan aquí los que recuerden... y si el mismo Net quiere poner algunos (él dice que sus palabras no son para la escritura... muy socrático el mamuca) será bienvenido. Ogarrio trajo a la memoria uno estando en Las Rosas. Se lo dijo a una chava: "Ya salte de mis sueños y métete en mi cama". No estoy 100% que sea manufactura cetacea, pero pos es como si sí.

Pongan los que recuerden. Un homenaje al Cet.

Raus

SOBRE EL DISEÑO DEL BLOG

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Amiguitos:


Como saben (o al menos lo han visto aquéllos que se metieron al blog) el diseño cambió. Eso se debe a una oferta de Ross para hacerlo más ágil. El resultado preeliminar es lo que hasta hoy han visto. Está en proceso pues. Se puede mejorar pues.

Personalmente opino (¿se puede opinar de una manera que no sea "personal"? -me pregunto todo intrigado) que el formato inicial era... mmh.. cómo decirlo... un vil chorizo (suspicaces, absténganse) que daba hueva seguir en los enlaces que resultaban interesantes. Un ejemplo: quise presumir el texto del Cet sobre el amor y bueno, no digo que demoré horas en encontrarlo, pero sí un buen rato.

Con el formato propuesto por Ross (con ajustes que está dispuesta a hacer si las masas lo permiten) resultaba fácil: un click en su nombre y ¡zas! ahí estaba el famoso texto (campeón en comentarios, por cierto).

La eventualidad de volver al anterior por (eventuales) dificultades en el manejo del actual formato me parece que sería un retroceso. Afinar el actual me parece lo mejor: en la facilidad de acceder a los comentarios y esas cosas. Es cuestión de mandar un mail con instrucciones para quienes esto del manejo cibernético es una forma de tortura con tehuacanazo incluido (y soy parte de esa grey) y con ello nos iremos felices a participar.

Me llegaron rumores de una cierta incomodidad en el manejo de este formato. Supongo que su pertinencia o no pertinencia es cosa resolverla acudiendo al expediente democrático sin darle cabida al mayoriteo en las Cámaras. A mi me parece que, con ajustes e instrucciones, es mejor adecuar formas novedosas que volver al anterior chorizo... pero pos es cosa de que opinen.

Nos vemos mañana en La Enramada. El Gus y yo iremos a comer desde temprano... digamos que a las 15:30:12 horas estaremos ahí para empezar a echarle porras por su nueva obra: "Narrar el instante".

De ahí nos vamos a la Casa de la Cultura y de ahí... que sea lo que Dios, en su infinita sabiduría, disponga de sus ovejas descarriadas.

Los quiero mil... no cambien.

Raus

LO QUE VIENE

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El próximo viernes de Sesión Ordinaria en La Enramada tiene algunas ofertas alternativas para cuando el rubicundo apolo (vulgo, sol) empiece a declinar.

De entrada aclaro que haré mi rutinaria escala en ese lugar para hacer la ingesta cotidiana (vulgo, comer) alrededor de las 15:30 horas y, como ya es costumbre, emprenderé la retirada temporal a las 17:47:37 para el programa de radio para, de ahí, salir en friega a la Casa de la Cultura en donde Gustavo Ogarrio presentará su nuevo libro a las 19 horas en alguno de los auditorios de ese señero (vulgo, distinguido) edificio.

Ya luego de la presentación se verá qué es lo que procede.


Lo informo nomás para que estén enterados, sobre todo de lo del libro de Ogarrio. En esa compilación que hizo el Gus, salen textos de algunos enramados: Victor Rodríguez, Toño Monter (enramado siempre invitado que pocas veces nos visita) del propio Ogarrio y de quien esto les chismea.


O sea, ya saben...


Raus

El Señor existe

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EBRIO CAZA TIBURÓN A MANO




Sydney, Australia.-Un albañil cazó a manos desnudas un tiburón de 1,3 metros de largo frente a una playa australiana, y reconoció el viernes que lo intentó únicamente por estar ebrio tras haber consumido numerosos tragos de vodka.Bricklayer Phillip Kerkhof estaba pescando el lunes por la noche calamar en un malecón en Louth Bay, una aldea del estado meridional australiano de Eyre Peninsula, cuando avistó al tiburón en aguas poco profundas, según la Australian Broadcasting Corporation.

Sin pensarlo, “me lancé tras él, finalmente pude agarrarlo y lo atrapé\’’, contó Kerkhof. “Se dedicó a coletear en el agua… se volvió e intentó morderme y pensé ‘es increíble lo que pueden hacer unas copas de vodka”’, comentó posteriormente Kerkhof. “Cuando se me pasó la borrachera lo medité y reconocí que ’soy un idiota por haberlo hecho”’.Cuando lo alzaba al malecón, el escualo mordió y desgarró parte de una pernera de los pantalones de Kerkhof, pero sólo sufrió un ligero rasguño.

Kerkhof contó que almorzó ya en dos ocasiones la carne del tiburón y piensa usar el resto en una barbacoa este fin de semana que dará a sus amigos de la aldea, situada a unos 1.400 kilómetros al oeste de la carne de su presa “es hermosa _ de la misma calidad que en un restaurante\’’, afirmó.En las aguas australianas pululan muchos tipos de tiburones, y anualmente ocurren una media de 15 ataques de esos escualos, con un muerto por año.

El mes pasado, un buceador que pescaba abulones pudo escapar tras ser casi tragado, con la cabeza primero, por un gran tiburón frente a la costa del estado de Nueva Gales del Sur.

De gatos y gónadas felinas

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No me pondré filosófico (nada más alejado de mis habilidades... si acaso tengo alguna reconocible) sólo diré que en la Sesión Plenaria del viernes pasado en La Enramada (6 de noviembre) y luego de escuchar fragmentos de conversaciones, me di cuenta de una cosa, pero antes debo decir que me llegó el recuerdo de la muerte reciente de Levi Strauss a los cien años y un poquito más. En alguna parte de su enorme obra dice que para llevar con cierto decoro esto de transcurrir, es necesario que se viva con ciertas prácticas y creencias irracionales (instaladas en la "superestructura" según Marx... ¡uy! Nomás lo apunto y lo dejo).

Yo lo creo, amiguitos. Recuerdo a Yeyo en una defensa felina. ¿Hay jurisrudencia en materia de defensa de los "adminículos de masculinos" de Camilo, el gato peleonero de Jazzmine? No creo, pero Yeyo se metió en una barroca apología del derecho de Camilo a vivir con sus huevitos en su lugar y la petición a la Jazz de que no lo castrara, que lo dejara feliz en su naturaleza felina y huevuda.

Sin huevos, Camilo se convertirá en un gato baquetón, regordete y hogareño. Ni por error saldrá a sus inveteradas rondas nocturnas porque sus amigos se burlarán de él de manera inmisericorde (y más si empieza a maullar en tonos que ni Farinelli alcanzaría). Todo gato que se respete debe tener un pleito nocturno pendiente en alguna esquina, alguna gatita del tejado con ganas de ser "cohabitada" (porque las felinas son de verdad calientes y requieren a más de tres galanes jariosos para más o menos decir "ya estuvo, gracias, amiguitos"). Camilo, sin sus bolitas, simplemente será el hazmereír del barrio y optará por la calidez del hogar que comparte con Silvane y Jazz.

Para ella, es una cuestión de comodidad y de seguridad para el mismo Camilo. De comodidad porque sufre como madre de adolescente noctámbulo cuando el Camilo no llega en dos días y cuando lo hace, invariablemente llega madreado; de seguridad, porque así tendrá control sobre su vida (de Camilo, se entiende) y ella podrá incluso encargárselo a un amigo cuando salga de vacaciones sin el temor de que se escape y lo pierda para siempre... es más, ya me dijo "oyess, Raus, ¿podría dejarte a Camilín la semana próxima?" Lo único que se me ocurrió fue decirle que si ya no tenía huevos (el gato, claro; no yo... Dios me libre) lo podría cuidar.

La defensa de los huevillos de Camilo, por parte de Yeyo, me pareció extrema. hay cosas que son indefendibles. No sólo en materia de testículos.

En esta vida (ah, me pondré pontificador y encíclico) hay cosas que no se deben defender, ni argumentar, ni hacer. La vida cambia... finalmente uno termina por ser conservador, porque de no hacerlo... pos simplemente se acerca a la muerte de lo que a uno de verdad le importa o debería importarle.

Un abrazo a todos... los quiero mil... no cambien...


Raus.

...

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"Vivir y escribir no admite bromas, aunque uno sonría."

Enrique Vilas Mata.

Mi calaverita...

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Una jauría intoxicada
un colchón de amigos viejos
una muerte descorchada
una mesa con espejos

Nuestro espacio disfrazado
de soldado con granadas
va arrastrando su costado
de montañas demacradas

Zombis en sus camionetas
calabazas diputados
tradición de marionetas
todos tiesos, desahuciados...

Otra noche rescatada
un torero en la Madero
un fragor de ex prisioneros

una muerte desairada.


Bernardino Rangel

Quinto patio en Manhattan

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En varias ocasiones este espacio ha dejado en claro nuestra debilidad por las series televisivas, mismas que han sido defendidas y reivindicadas como una nueva forma de dictar patrones de conducta, siendo vehículo para relacionarnos e identificarnos, pero sobre todo, señalandolas como un escaparate de lo que las relaciones y la realidad hoy en día son.

Un par de post anteriores, le dimos la bienvenida a las caricaturas (no a los dibujos animados, para nuestras generaciones eran eso: las caricaturas), mismas que entraron por la puerta grande con uno de sus mejores y más entrañables personajes: Don Gato.

Esta serie de la mítica compañía productora Hanna-Barbera fue trasmitida por primera vez en 1962 y dejó de producirse un año más tarde, dejando un legado de 52 capítulos de 20 minutos cada uno, una cifra realmente baja en comparación con el impacto y trascendencia que para muchos (de nosotros) tiene la emisión que refleja a una pandilla de gatos neoyorquinos de barriada.

Mucho del éxito de Don Gato se debe al manejo del lenguaje que utilizaba, como bien lo señala el ‘Camarada Pimentel’ en su colaboración, en donde las frases que brotaban del parlanchín minino amarillo con sombrero es complicado creer que estaba dirigidas a un público meramente infantil.

Estas 52 joyas de la televisión que cualquiera de nosotros atesoraríamos, son obra de una excelente adaptación y un impecable trabajo de doblaje, que han logrado que ni los años ni la evolución propia del lenguaje los pongan fuera de contexto…porque siempre estuvieron fuera de contexto, crearon una atmósfera y ambiente que fueron únicos.

El doblaje en México siempre ha contando con notables exponentes, nombres que siempre estarán vinculados a la historia de nuestra televisión y cine: Luis Manuel Pelayo, Jorge Arvizu, Germán Valdéz, Víctor Alcocer, Alejandro Cianguerotti, David Reynoso, Jorge Lucena, Edmundo Santos, Evangelina Elizondo, Francisco Colmenero, Flavio y muchos más han tenido la tarea de ‘dar vida’ a personajes que a final de cuentas, terminan por darle sentido a las vidas nuestras.

¡Qué ganas dan de ser el Marajá de Pocajú!

PD. Ahí les va la cara de Don Gato, el gran Víctor Lucena y el reparto casi completo de la caricatura.

Don Gato: Julio Lucena
Cucho: Jorge Arvizu
Matute: Víctor Alcocer
Matute: David Reynoso
Benito Bodoque: Jorge Arvizu

mlira

Las series de tele... una aproximación

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LAS SERIES DE TELE (una aproximación para un estudio de caso)

Las series de tele, esos nuevos aportes de la literatura (vía el llamado sitcom) y “encarnados” en sagas como Friends, 24, Doctor House, The Office, Californication, Six feeds under, Sopranos, Bones y las que quieran poner, no sólo han ganado un merecido lugar en el gusto de los más exigentes enajenados de la tele, sino que han dejado en relieve la necesidad de una jurisprudencia en materia de formas, usos y costumbres de disfrutarlas. Sobre todo en pareja. Cuando uno vive solo, como perro (¡quiere llorar, quiere llorar!) esas series se pueden ver a la hora que sea. Ese “a la hora que sea” contiene un sedimento culpígeno: “me cae que es el último capítulo que veo; ya son las tres de la mañana”.

Acompañados es otra cosa. Puede ser que no haya sobrados motivos para estar de acuerdo en una pareja enamorada que se precie de serlo, pero para ver series del tipo Dr House o vainas de ese talante, violar las reglas del espectador gregario (aunque sean sólo dos) puede devenir causal de divorcio. Me explico y seré breve: si uno empezó a ver una serie con su pareja, se forma un acuerdo tácito: nadie osará adelantarse en los capítulos aunque llegue temprano de la chamba. Las sorpresas de cada episodio deben ser compartidas o no serán. Una vez listos para irse a la cama, los asuntos relacionados con la cohabitación lúbrica pasan a segundo término de acuerdo al avance de la serie. Uno de los dos pregunta/afirma, de manera protocolaria, “no has visto ninguno ¿verdad?”

Y ahí están poniéndole pausa para ir al baño y la advertencia “no le adelantes, no me tardo nada” y ahí siguen, como héroes trágicos fatigados y felices con uno y otro y otro capítulo.

Claro que hay violaciones, pero ninguno ha de reconocerlo. Ocurre que uno de los dos llega temprano a casa. Agarra un libro y nada (la literatura no puede contra la temporada cuatro de Six feed under); prende la tele para ver Discovery Channel pero es inútil. Finalmente saca cuentas: “Fulandraco(a) llega en dos horas… me puedo chutar dos capítulos y le hago como que no los ví cuando llegue mi amorcito”. Es cosa de minutos. Finalmente, con horribles sentimientos de culpa, saca el CD que es objeto de sus desvelos. Lo pone y viola la política de ser compartido y soprenderse al unísono, como corresponde a los amantes.

Cuando él o ella llega, el delincuente finge que está ansioso por ver los capítulos juntitos. Se prepara para reírse en el momento justo, decir “espérate no le entendí a esa parte. Repítela”… pero algo no funciona. No hay timming, el sujeto(a) está desencanchado(a) y ocurre lo inevitable: “Ya viste ese capítulo ¿verdad?” y el otro: “me cae que no”.

En el amor, como en las series que se ven emparejados, es imposible pretender que dos cosas no pasan:1) que uno llegó tarde y borracho… y 2) que uno ya vio el capítulo siguiente de la serie.

Me extendería, pero esto debe ser como el aforismo de Gracián: “lo bueno, si breve, dos veces bueno” (aunque con ello no quiero decir que esto que escribí sea algo bueno ¿verdad?).

Raus

Corleone para niños

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Aquí dejo una curiosidad (o no tanto). Resulta que desde hace años, conservo en un viejo cuaderno un compendio de frases de Don Gato, ese Rey del Barrio. Frases sueltas, no me pidan los capítulos. No me extiendo:

“De mi cansada y macilenta faz”

“este estrábico desorden”

“nuestras reacciones psicosomáticas del caso que nos atañe”

(Demóstenes le explica a Don Gato sobre Benito) “Lo que pasa es que tiene un complejo de inferioridad a causa de que es muy inferior el pobre”
“tengo una espasmódica idea”

“Un ínclito policía como usted”

“Nuestro embajador en las Naciones Consumidas”

“Normalmente no usamos una botella de salsa parrilla para botar un barco pero no estamos en una situación económica bogante y además, no es época de elecciones”

“en lontananza”

“- ¡Compórtense decentemente!
- Por fin Don Gato, ¿Cómo políticos o decentemente?”

“El habil y conspicuo ladrón internacional de joyas”

“Ya se le acabó la naftalina”

“suave y sereno...”

Y la inolvidable… “Dale su ración Chorizo”

La combinación de personajes marginales (los Beatniks felinos dijo Nahief Yehya) con un inteligente doblaje al castellano crearon una caricatura de culto para nuestra generación. En mí , entre otras cosas que ahora no sabría escribir: un clarísimo ejemplo de la victoria del lenguaje sobre la mediocridad. También y tal vez sin quererlo, en los zapatos de Matute, de mis primeras y más claras representaciones de la institución policiaca como guardiana de lo absurdo. Una estampa, no, un estandarte del choro mata carita.


Un abrazo.
Yeyo

Tipo de cambio

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Leyendo todos y cada uno de los post que se han publicado en este blog nuestro de cada día, me queda más claro que nos la pasamos jugando al economista en materia sentimental, en un juego en el que casi nunca sabemos si en la transacción realizada es para que salgamos ganando, perdiendo o simplemente tablas, puesto que el ‘amor’ es la moneda de cambio.

Complicado salir siempre avante cuando los aranceles, impuestos, tabuladores y valores agregados varían de una persona a otra, es decir, el costo-beneficio únicamente aquel que esta lanzando su carta sabe el valor real de lo que le está apostando a esa mano. En el fondo pienso que el amor debería de ser algo más sencillo, o mejor dicho aun, tendríamos que verlo como algo más sencillo. Valdría la pena considerar al amor como una relación fuera de serie, una amistad canonizada si hay que ponerle un nombre, en la cual pueden existir tantas complicidades como dudas, tantas risas como silencios, compañías y ausencias.

La incertidumbre que nos causa el amor (lo tengamos o no de nuestro lado) es igual o mayor que la incertidumbre que tenemos por aventurarnos con nosotros mismos. A veces pesa amar y entregar, porque sabemos que en esas complicidades que entablemos también tendremos que mostrar el lado oscuro, creyendo que quizá lo que le da la pimienta a nuestras vidas es aquello que mostramos mientras andamos on the bright side of the road. Especulación vil…recuerden, somos economistas.

Pocas veces uno arriesga su capital, peor aun cuando uno lo ha perdido todo o casi todo y no tuvo chance de un rescate financiero o un Fobaproa del corazón. Uno invierte con mesura, esperando que lo que uno aporta se vea remunerado por igual o copeteado, olvidando claro está, que él o la de enfrente hace la misma jugada y que entre ambos, los tipos de cambio son distintos.

En este juego no debemos ir por las ganancias, hay que ir por la estabilidad, ¿qué de malo tiene sufrir fluctuaciones eventualmente?, sigamos jugando al economista.


mlira

Enramados III

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A ver, repitan conmigo... "debo leer el post de abajo".

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Es el colmo que un dinosaurio educado en la cultura de la carta de papel enviada por correo certificado, tenga que hacer algunas observaciones respecto a la necesidad de participación en el blog; ya lo había dicho varios post atrás pero entro al detalle.

Vean (o lean) lo siguiente: abajo de este que están leyendo hay dos temas. Uno de Victor y otro de Delirio Crónico (ya parece nombre de la Lucha Libre Triple A) cuya identidad es una especulación perenne (¿es acaso la cuñada forever?).

¿No merecen comentarios esos textos tan líricos además de la vil lectura?

Pues sí, pero no. Nadie pone nada. Esto parece la feria de las vanidades. Como si se tratara de atiborrar de post nuevos y dejar de lado temas interesantes. Podríamos escribir en lo que puso Victor o Delirio Crónico (el enigma enmascarado o enmascarada) y ver qué se piensa, como se asume, como se padece lo que se leyó y ha vivido.

Yaaa... queremos ver, además de los aportes de los "Premios Enramada", lo que piensan Angie, Jazzmine, Denise, Paulina (¿dónde andas, mujer?). ¡Démosle vida a los post!

El amor es triste / y 2

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Quien esto escribe piensa que el amor es muchas cosas y nada a la vez. Espejismo, quimera o ilusión, el amor es una de tantas pasiones espontáneas que cobijan nuestros miedos ante el mundo y ante nosotros mismos. Nada como el amor para desnudarnos y mostrarnos lo frágiles, complejos e inacabados que somos. No neguemos que el amor, o lo que cada quien entienda como tal, nos hace conformistas y reverenciales —incluso apocados y dependientes—, y cuando se aparece ante nosotros como perro sin dueño nos acomete sin miramientos para convertirnos en seres ensimismados en un solo objeto —el objeto amado, o su silueta acaso—, como si todo el mundo en su soberbia amplitud se redujera a eso. En este sentido el amor nos empequeñece. Confundimos los trances y creemos ver todo el universo a través del ser amado, empobreciendo así el alcance de nuestra mirada.

Pero vale la pena hablar del amor. Por el simple hecho de que es el único invento válido que justifica todos nuestros apremios e infinitas soledades. Como la melancolía, es un sentimiento que clama con hambre y siempre pide más. Y nos muerde y nos llena de vacío el estómago. Nos hace sentir vivos. Sin embargo, creo que el amor ha sido presa fácil de nuestras angustias posmodernas y ha sucumbido a su ánimo pesaroso e individualizado. Incluso creo que antes, quince o veinte años atrás, el dolor ante el bien perdido era más largo y penoso, lo cual dotaba a esa experiencia de un luto dignificante. Ahora todo es más rápido, como si se tratara de que la experiencia amorosa sea lo más cómoda, puntual y placentera posible. Como si de un viaje en primera clase se tratara. No hay temple ni aspiraciones ingenuas, ni siquiera vanas esperanzas para paladear el veneno de la ruptura.

Tener conciencia de nuestros límites debe ser acaso el mayor rasgo de madurez a cualquier edad. Esta es la mayor fuerza de la que podemos hacer uso para enfrentar nuestros miedos y angustias existenciales, amor incluido. Conociendo el límite de nuestros ímpetus podemos encontrar la mejor forma de rebelarnos ante el tedio de la vida actual y al hecho de vivir en un país miserable.
Hablemos del amor (como cantaba Raphael), simplemente porque hacerlo es una manera de contemplarnos a nosotros mismos aun con la sospecha de que lo que vemos en el fondo es sólo un reflejo de buenas intenciones.
Y el amor que vale es lo que nos hace ver lo bello y sencillo de las cosas, como si se tratara de beber cubas en La Enramada, leer libros y escribir (lástima: hay cosas que no nos podemos permitir). Lo sencillo es siempre efectivo. Es lo que vale la pena esperar y merecer.

Víctor Rodríguez

Happiness (and love) is a warm gun / 1

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“Cuando Dios le entrega a uno un don —escribió Truman Capote— también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Al igual que el escritor, creo firmemente que aquello que se nos otorga como un atributo especial ante los demás se convierte tarde o temprano en un castigo auto inflingido al cual nos enfrentamos, para bien o para mal, una vez sí y otra también.
Es el caso de quienes se nos dio la habilidad de bosquejar palabras en eso que llamamos rimbombantemente literatura o periodismo, y además de escribir barbaridad y media se nos da también la oportunidad de opinar de viva voz sobre algo cuando alguien cree que tenemos qué decir sobre algo “importante”, revestida esa ocasión con una supuesta autoridad sobre equis tema.
En ese momento, ungidos por la magia de la palabra, nos convertimos en seres preclaros y dizque iluminados, pero más pronto que tarde el latiguito del buen Capote aparece como un maldito rayo partiendo la noche más oscura para confrontarnos con nuestras ideas y hacernos tragar nuestras propias palabras. Y a desgarrar vestiduras, pieles y heridas.

Creo, por tanto, que cualquier cosa que digamos o escribamos es cosa seria, y más vale asumir el riesgo de hacerlo con todas las consecuencias. Sobre todo cuando hablamos de esa pequeña cosa llamada amor.

Dicho todo lo anterior por lo siguiente. Me escucho en esa vieja grabación y no puedo evitar un sobrecogimiento al oírme dilucidar sobre el tema como un ser de ultratumba. De hecho, no puedo negar lo que dije hace diez siglos con aparente naturalidad, pero no sé qué me asusta más: que hoy día siga pensando lo mismo, o que en aquel entonces haya tenido esa visión tan desencantada. “El amor es dar lo que no tienes a alguien que no lo quiere…”. Carajo, ¿y entonces para qué sirve el tiempo y la experiencia? ¿Dónde queda esa vocación que esgrimía con tanta firmeza? Y no lo digo solamente por mí, que conste, sino por algunas y algunos que me rodean.
Más allá de la voz penumbrosa y el tono pesimista de mi opinión, hoy me queda claro que los seres humanos poco cambiamos en las cosas esenciales. No cambiamos, hay que aceptarlo, simplemente nos hacemos viejos. Una cosa es cierta: aun con el escalofrío y la pena ajena que me produce “oírme” profiriendo tan desoladoras palabras, confirmo cada una de esas palabras, qué diablos.

El asunto es que advierto que poco he aprendido del amor desde entonces, excepto que no he olvidado nombrarlo como una manera de identificación ante el tedio cotidiano y el horror de la miseria humana. Una especie de oración laica. Hasta hoy creo saber muy pocas cosas que le den relevancia al propio concepto, del mismo modo que paso de aportar cuestiones significativas al respecto, aun con todas las experiencias buenas y malas que me ha dado esta necedad de enamorarme sin complejos casi todos los días y de muchas mujeres a la vez (algunas, vale decir, me han amado y a otras la he amado; con otras hemos firmado un pacto constante de decepción, y el resto han pasado por mi vida sin saber que pasaron).

Lo anterior lo manifiesto no como una justificación a lo que expuse sobre el amor ante un micrófono en esa fantasmal entrevista. Mucho menos es una expiación a tales insensateces. Estas líneas son acaso la advertencia del peso de esas palabras a manera de un latigazo más a la esforzada tiranía que deja el tiempo y su incandescente luz en este presente bien vivo. He afirmado que valido todo lo vertido en esa entrevista sobre el amor, aunque de la misma manera me desdigo de cualquier banal teorización.
Me conformo con que las palabras que hayan salido de mi boca —y otras que han sido escritas— sobre tan noble tema hayan sido escupidas con sangre y con algunas costillas rotas producto de un encontronazo amoroso. Es la única manera en que se pueden decir cosas respetables sobre el amor y sus consecuencias. Ya lo demostró Neza líneas abajo. Porque no se trata de hablarlo, sino de vivirlo. Y encima la soledad.

Víctor Rodríguez

bifurcación del tiempo amoroso

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Grosso modo y como yo lo veo, a partir del rompimiento de una relación amorosa, coexisten dos tiempos paralelos aunque disímiles; uno, el de la separación "oficial", en el que generalmente se mueve el causante de la ruptura (o el que decidió llevarla a cabo); y el otro, que tiene que ver más con la emoción, la víscera, vaya, el corazón.

La línea temporal emotiva suele ser más larga y tortuosa, y es por donde transita el que no tomó la decisión de estar solo. El tiempo visceral, largo como la cuaresma, está plagado de reproches, amarguras y basura emocional, abunda el "qué le hice", "éramos felices", y frases por el estilo que solo enlodan y no ayudan a andar.

Por otra parte, el tiempo de la separación oficial tiene hasta fecha de inicio, pero no tiene final (porque no importa ya, carece de relevancia). Muchas veces comienza con el ya tan clásico "no eres tú, soy yo", frase precedida en ocasiones por una relación alterna. Durante esta temporalidad indolora, suele haber una dosis de egoísmo saludable que la contraparte sufre.

Estas "timelines" son la eterna batalla de los enamorados rotos, la diferencia entre rasgar y aliviar, sincerarse y engañar, la sobriedad y la embriaguez. Son líneas en las que nos situamos los verdugos y las víctimas de las historias de cantina.

los abrazo con cariño perros enamorados


Delirio crónico

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Ustedes disculparan la reiteración sobre Bolaño, pero clavado como estoy en las cavernas luminosas de su obra, me sobran los subrayados que quiero compartirles.No sé por qué razón relacioné el párrafo de Raúl:

"Veo pues, con azoro y tristeza, que la idea de Yeyo, secundada por una banda de entusiastas y potenciales (forever) escribidores, quedó en eso: brillante idea"

con esta descripción que él hace de sus Detectives Salvajes:

“Terminar una novela conlleva algunos, no muchos, placeres, y uno de éstos es empezar a olvidarse de ella, recordarla como un sueño o una pesadilla que se va desdibujando, y que nos permite enfrentar nuevos libros, nuevos días, sin el lastre de aquello que con toda probabilidad pudimos haber hecho mejor y no lo hicimos… la novela intenta reflejar una cierta derrota generacional y también la felicidad de una generación, felicidad que en ocasiones fue el valor y los limites del valor. Decir que estoy en deuda permanente con la obra de Borges y Cortázar es una obviedad. Creo que mi novela tiene tantas lecturas como voces hay en ella. Se puede leer como una agonía. También se puede leer como un juego.”

Toda distancia está salvada, ni que decirlo. Pero algo en lo anterior encuentro en mí y en nosotros. Sobre todo en mí que siempre estoy entre la plenitud y la incompletez molesta. Algo hay en este texto, no sé bien lo que sea, pero me iré a trabajar en todos mis pendientes y a pensar en ello.

Un abrazo a todos.

P.D. Si me lo permiten, seguiré desenfundando mis subrayados de Bolaño poco a poco, sobre las mesas y las calles y las letras (siempre incompletas).

Entrevista sobre el amor que hace 10 años concedió el Raus.

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Entrevista sobre el amor que hace 10 años concedió el Raus...

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